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DescripciónLas bienaventuranzas proclamadas por Jesús han sido leídas en distintos contextos.
San Mateo enseña que, con la venida de Jesús, ha llegado la buena noticia del Reino para todos los pobres que lloran y tienen hambre... y que en el libro de los Salmos gimen y piden justicia.
San Lucas las lee en un ambiente marcado por el escándalo de las diferencias sociales y donde los pobres sufren y pasan hambre. Al formar la comunidad cristiana, donde todo se tiene en común y se vive en la alegría del Espíritu, desaparece la pobreza, se secan todas las lágrimas y se comienza a caminar hacia la consumación del Reino, cuyas fronteras están más allá de los límites de esta vida.
En la actualidad, el Concilio Vaticano II considera que todos los cristianos, religiosos y laicos, tienen en las bienaventuranzas un documento evangélico en el que se señalan los senderos que se deben recorrer para vivir la santidad cristiana. Aunque puntualiza que son los laicos que deben impregnar el mundo con ese mismo espíritu.
Por eso, es necesario conocer y profundizar el mensaje que ofrece esta página del Evangelio, para descubrir lo que significa ser cristiano y apreciar con mayor nitidez lo que es propio de los cristianos en su tarea en el mundo.